La A y la O en el micrófono. Historia cruda desde el barrio, letras que no se callan. Esta es la historia detrás de El Filo de la Lírica.
«Soy originario de Toluca, Metepec, Estado de México. Llegué al mundo del rap inspirado en Santa Fe Klan, DJ Doom Deca, Tren Lokote y Mr. Yosie Locote…»
El Valle de Toluca, las noches frías, el barrio caminando solo. Ahí, entre neones y cantera, empezó a escribir. Rap mexicano en cumbia rapera, hip hop y letras crudas. La calle le dio el vocabulario; él le devolvió las canciones.

«Quiero que toda la raza me escuche. Que nadie se sienta solo. Que sepan que hay gente que sufre lo mismo.»
Las drogas. El miedo a fracasar. Los jefes que no tienen a su familia. Astro lo vivió — y ahora lo canta. No es metáfora de lujo: es testimonio. Por eso su mensaje pega donde otros solo adornan.
El rap como espejo y como abrazo. La tarima como púlpito improvisado.

«Mi color es el azul — eléctrico o marino. Me recuerda al mar. Me gusta caminar por la playa.»
Hay algo de contradicción fértil en un MC de la calle que se ancla en el mar. Pero tiene sentido: el azul es nocturno y profundo — igual que sus tracks. Lo mismo que el barrio cuando baja la luz.

«La A y la O— Frase firma · Astro
en el micrófono, tal y achido.»

El filo es eso: la línea exacta donde la palabra corta. Astro afila su rap con letras crudas — sin relleno, sin adorno que esconda. Pura calle, puro decir lo que hay que decir.
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